DEEP IMPULSE
Peter Senge dixit:
But usually in my experience great entrepreneurs have a very different kind of impulse. I remember asking years ago C.K. Pahalak. You may know him from his writing in strategy. He was at that time just moved to California. This was in the middle of .com-boom. He wanted to be there, he wanted to live it, he wanted to see it from the inside. So he lived 2 or 3 years in California. And he was a chairman of a start up company and an advisor to many other entrepreneurs. And I asked him: C.K., if you read the press, somewhere in 97-98. If you ask people who read the normal business pages and ask what motivates entrepreneurs the answer is very obvious from the business press. They want to become fabulous and wealthy. They want to make lots of money. What motivates them is this kind of a desire, maybe even an extreme greed. And I never forget his response as I said: So do you believe that money is the prime motivator of entrepreneurs? And he said: Oh yes I do. For all the mediocre ones. He said: I have never met a great entrepreneur, in fact he used the term serial entrepreneur (someone who creates multiple enterprises over their career) who didn’t have the same fundamental motivation. The motivation, he said, is to change the world. And all of them pretty much figured if they did it well they will make money and that was great and that will really help what they are doing and that wasn’t like they were different. Saints that would like to give away all of their money. They weren’t very different about that. But this point he was making about this impulse, this deep impulse to change the world. It is exactly what I think people in developing country context are saying, when they say we need a culture of entrepreneurialism.
Últimamente he leido tres libros que apuntan en esta misma dirección: La vida de Jesucristo versión Pagola, la biografía de José María Arizmendiarrieta de Fernando Molina y las cartas escritas por la Madre Teresa de Calcuta a sus diversos directores espirituales. Tres grandes personas, ¿líderes?, pero sobre todo generosos emprendedores que sí, cambiaron el mundo con sus obras.
Pero me gustaría parar un momento en ese “deep impulse” que subraya Senge. ¿En qué consiste?
No conozco el caso de Jesucristo, pero las otras dos personas, quizás por ser pelín más terrenales, aluden a su desmesurada lucha por aplacar su orgullo, su soberbia. Resulta curioso, sobre todo, porque puertas afuera se caracterizaron precisamente por su humildad, por su capacidad para empatizar con lo que les rodeaba y su fuerza para generar entornos sociales más humanos e igualitarios desde la nada.
¿Por qué tienen tan mala prensa el orgullo y la soberbia? ¿No serán éstos “pecados” (entre otros) los que, bien canalizados, se convierten en ese profundo impulso que les lleva a transformar el mundo?
En este contexto, con este batiburrillo de reflexiones, no puedo evitar pensar en Koldo Saratxaga, al que yo, sin conocerle de nada, le percibo soberbio. Pero, ¡toma la que ha montado! (y lo digo en positivo). Bendita soberbia.
Luego me miro a mi, y me pregunto… zu zer? zerk mugitzen zaitu?
y a ti, lector, ¿QUÉ IMPULSO TE MUEVE?
CAMBIAR
Hoy he acudido a una ponencia de JB en el MCoop. La titulamos “Liderar el cambio desde “dentro”", haciendo referencia con ese “dentro” a la propia empresa en la que uno trabaja.
Me ha gustado la clase en general, pero en particular me he quedado con dos cuestiones:
1.- No es lo mismo “sacrificar” que “arriesgar”, y para cambiar, además de sacrificar es necesario arriesgar. Sacrificar significa dedicar recursos a algo, con el objetivo de obtener otro algo a cambio. Por ejemplo, la empresa dedica (sacrifica) dinero, personas y tiempo para desarrollar innovaciones incrementales de los productos que fabrica, sabiendo que si hago bien las cosas, eso se irá cumpliendo. Pero si me quiero lanzar a la aventura de generar un nuevo negocio, además de sacrificar recursos (que ha costado mucho generar), llega un momento en el que si ese nuevo negocio propuesto es realmente diferente, desconocido e innovador toca arriesgar: el salto al vacío. No sé con certeza cómo me va a ir, y si salto, me la juego. Glups!!
2.- Cambiar (quiero decir un cambio de verdad) significa dar en la línea de flotación a la “seguridad”. Nos da seguridad eso que ya sabemos hacer, eso que nos ha llevado al éxito, eso que es incuestionable, pero sobre todo es confortable. En cuanto me enfrento al NO SÉ POR DÓNDE EMPEZAR, mis pilares se tambalean, la ansiedad me embarga y empiezo a mirar a mi alrededor, no vayan a pensar que soy un vago porque no estoy haciendo nada más allá que calentar la silla y calentarme aún más la cabeza (que eso no se ve). Y si bien es cierto que ésta no es una situación agradable, cuando uno arranca y se pone a “hacer cosas” y le salen ideas y oportunidades que requieren de asunción de riesgos, va la peña (la misma que te contrató para que introdujeras cambios en la empresa) y te frie con preguntas que no sabes contestar, precisamente por eso, porque es algo nuevo. Y claro, boicot (sutil, sibilino) al cambio. No es seguro arriesgar.
Toma paradoja!! “No es seguro arriesgar”. Joder, es que si fuera seguro el vocablo “riesgo” no existiría. Un trabajo menos para la Real Academia de la Lengua, que bastantes definiciones tienen que consensuar para que encima les vayamos con recochineos!!
COACHING: El enfado
No lo niego. La palabreja no siempre genera simpatía. Qué le vamos a hacer, resulta que yo soy coach. Ni psicóloga (dicen que hacemos intrusismo), ni terapeuta (¡qué atrevimiento!), ni confesora (me aburren los chismes), ni charlatana tampoco (también hay quien nos considera “eso”). Coach.
Como coach que soy, tengo la oportunidad de escuchar a muchas personas, y encima, con el permiso de ir dándoles pequeños codazos allá donde más les duele, precisamente por eso, porque les duele. Y no sabéis lo que he podido aprender en torno al género humano!
Coincide también que me gusta bastante leer, y ahora estoy con una novela que se titula “El Día que Nietzsche Lloró” de Irvin D. Yalom. Se trata de un médico del cuerpo, el Dr. Breuer, que le pide a Nietzsche que se convierta en su médico del alma para que le cure su “desesperación”. En su cuaderno de anotaciones, Nietzsche dice lo siguiente con respecto a Breuer:
“Se presenta a sí mismo como persona buena. No hace ningún daño, ¡salvo a sí mismo y a la naturaleza! Tengo que impedir que sea de los que se consideran buenos sólo porque no tienen garras.
Creo que antes de que yo pueda confiar en su generosidad, necesita aprender a maldecir ¿Tanto miedo tiene de que lo hieran? ¿Es ésta la razón de que no se atreva a ser él mismo? ¿De que sólo anhele pequeñas gratificaciones? Y a esto lo llama virtud. ¡Su verdadero nombre es cobardía!
Este extracto de texto me ha traido a la cebeza a Saioa, incapaz de hacer daño a nadie. Pero Saioa tiene un problema, y es que no sabe enfadarse. Tiene tanto miedo de que se enfaden con ella que ella prefiere no enfadarse con nadie. Al igual que Nietzsche (aun antes de leer el libro), en una sesión de coaching intenté que Saioa se enfadara, pero no hubo manera: no sabía levantar la voz (jamás lo había hecho con nadie - excepto en casa, que no cuenta), no le salía el insulto, no sentía ira, ni ganas de vengarse de nadie (y mira que le acababan de involucrar en una movida gorda).
Saioa es de las que comunmente conocemos como “una buenaza”, “una tía maja, considerada con los demás, muy humana”. Pero no os podéis imaginar el sufrimiento que eso conlleva. No saber enfadarse es no saber defenderse, no saber marcar tus límites; es dejarse invadir por todo el mundo. Pero ellos no lo ven así. Creen que están haciendo el bien (y lo hacen), pero porque no son lo suficientemente valientes como para afrontar situaciones tensas entre personas. Se espera de ellos que sean “buena gente”, ellos mismos se han forjado esa imagen y son presos de cómo se han creado, y se convierten en una especie de cáritas ambulante para tapar su cobardía.
Estoy de acuerdo con el Nietzsche de la novela cuando dice:
” Todo entendimiento es relativo, al igual que todo conocimiento. Inventamos lo que experimentamos. Y podemos destruir lo que hemos inventado”
Pero, madre mía, qué difícil es eso, y qué valiente hay que ser para hacerlo, pero sobre todo, qué honesto.
HITZ EMATEN DUT
Ba bai, zure “kulpa” da, Lander, gaur ni hemen idazten egotea. Joan den astean puntada bat bota zenidan eta nik betiko aitzakiaz erantzun (”topera nabil eta….”), eta gaur zu ere blogeatzen ari zarela deskubritu dut, beraz neure buruari esan diot, “maja, dekanoak astirik hartzen badu, zuk ere bai”, eta hemen natorkizue. Hitz ematen dut oheratu aurretik ganorazko post bat moldatuko dudala. Orain afaria prestatzera noa alaben urdaila asetzeko!
HAUSNARKETA ESTRATEGIKOAK
Arduratzen nau. Aurtengo urtea hausnarketa estartegikoen urtea da MCC-ko (edo “Mondragon” esan beharko nuke?) enpresa askotan, eta baita neurea sentitzen dudan Unibertsitatean ere.
Jakin izan dut gure zuzendaritza batzordeko kideak, hiru fakultatetakoak, Arantzazun eman dituztela egun batzuk gure etorkizunari buruz hitzegiten, geroa perfilatzen, horren inguruan konpromisuak hartzen, eta grina daukat jakiteko norantz egingo ote dugun, zeintzuk izango diren gure erronkak, bai M.U. mailan, bai fakultateei begira eta bai pertsonon ikuspegitik ere.
Gustatuko litzaidake, egiten duguna egiten dugula, harro sentitu ahal izatea; hemen inguruan gabiltzanean edo eta hortik zehar aritzen garenean, guri buruz gauza politak kontatzeko aukera izatea, benetan hala sentitzen edo bizi dudalako. Zoriontsu egingo ninduke, baita, M.U. ez garenon ahoetatik hitz gozoak entzun ahal izatea.
Ez dakit hausnarketa estartegikoen ondorio bat hori bideratzea den, nik uste dut baietz, bestela, zertarako amets egin?
Ea, bada!
Ni be bai
Bueno, por fin me estreno. Llena de buenas intenciones, pero ya veremos. A ver si me aplico el cuento de Ghandi, que tinene una frase preciosa, llena de contenido, cuando dice algo así como “lo haces o no lo haces, pero no lo intentes”. Y mira que es algo que les repito a mis hijas, alumnos, amigos y demás, pero insisto, a ver si me aplico el cuento.
Lo cierto es que me ha costado saltar a la piscina. Llevaba ya cierto tiempo leyendo algunos blogs de compañeros, incluso insertando algún comentario en plan anónimo, pero me daba no sé qué abrir mi propio espacio, probablemente porque siento que eso me exige escribir regularmente, y ese es un reto que me asusta un poco.
Una vez dado el paso, supongo que como a otros muchos como yo, me han surgido las típicas preguntas de ¿cómo titulo mi blog? ¿qué idioma escojo? ¿qué itxura le doy? ¿qué escribo en mi perfil? ¿con qué colores voy a jugar? …. y por encima de todo, ¿qué temas abordaré en este recorrido?
Tendré que ir paso a paso. David ya me ha instruido a nivel “beginner” y antes de pasar al “intermediate” me ha animado a que salsee por mi cuenta y produzca algunos posts, o sea que en ello estoy. Hoy me ha dado por presentarme en erdera, pero pretendo expresarme también en euskera (cuestiones de corazón) y en inglés (para practicar el “writing”). El título me ha salido tal cual. Ya sé que no es original, en tanto en cuanto me estoy apropiando del nuevo eslógan del a punto de desaparecer MCC, pero me gusta y va en consonancia con la actividad que desempeño (sí, soy coach y me dedico a eso de desarrollo personal, aunque eso pueda asustar a algunos o incluso generar recelos). En cuanto a las demás preguntas que he formulado arriba, ya iré dándoles respuesta poco a poco. Dicen que el camino se hace al andar.
Ba, horixe. Zuen artean naukazuela ni ere!!